lunes, 23 de agosto de 2010

Se está haciendo cada vez más tarde, Antonio Tabucchi


Este libro no es fácil de leer, porque más que un libro es un estado de ánimo. En esta recopilación de cartas sin fecha que unos hombres escriben a las mujeres que amaron y perdieron (algunos sin haber llegado siquiera a conseguirlas) domina una melancolía agridulce por las cosas pasadas, o las cosas que podrían haber pasado si. Pero esta melancolía no es sinónimo de tristeza, las cartas están llenas de olores, colores y sabores, de sensaciones, de música y de paisajes, de referencias literarias y de vulgarismos populares. Rebosan de una vitalidad que convive con la resignación de que la vida pasa y se nos escapa lo mejor de ella sin que siquiera lleguemos a darnos cuenta. Las cartas hablan de historias de amor y desamor que tal vez al final resulten ser la misma historia en diferentes lugares y bajo nombres distintos. O tal vez no.

Dice el autor en la nota final del libro:
A veces puede ocurrir que nos escribamos a nosotros mismos. Y no estoy hablando de ficciones, a menudo sublimes, de las que fueron capaces algunos escritores del pasado; digo cartas de verdad con su sello y su matasellos. A veces ocurre que se escribe a los muertos. No sucede todos los días, lo admito, pero puede suceder. Y podría ser que los muertos nos hayan contestado, en una determinada forma que sólo ellos saben. Pero lo que más inquieta y roe como una carcoma testaruda metida en una vieja mesa imposible de hacer callar salvo con un veneno que nos envenenaría a nosotros también, es la carta que nunca hemos escrito. «Esa» carta. Esa que todos nosotros hemos pensado siempre en escribir, en ciertas noches de insomnio, y que siempre hemos aplazado para el día siguiente.

2 comentarios:

Allegra dijo...

¡Anda, no sabía que tenías un blog!
Muy buena idea, con tu avidez lectora!

Besos.

Carmen Neke dijo...

Besos Allegra, y gracias por tu visita.